Una Bocha. De Juan Manuel Molina y Matías Isola

Thursday, July 13, 2006

ESTADISTICA


Un equipo, disputó 14 partidos. Ganó 8, empató 4, perdió 2. Tuvo un 66.66% de efectividad. Hizo19 goles (1,3 por partido) y le hicieron 9 (0,64 por partido). Triunfó.
Otro equipo, disputó 17 partidos. Ganó 9, empató 4 y perdió 4. Tuvo un 60,78% de efectividad. Hizo 31 goles (1,8 por partido) y recibió 14 (0,82 por partido). Fracasó.

Los números no parecen tan disímiles ¿no?. Pero es que, así como la estadística es inobjetable, no siempre lo es el modo en que se la presenta. Al primer equipo mencionado, el de Bilardo en los mundiales 86 y 90, lo recubre el aura del éxito. Al otro, el de las selecciones que disputaron los mundiales siguientes, la del fracaso. El problema es, creo yo, que los mundiales se disputan cada 4 años, y eso los vuelve muy imprecisos a la hora de hacer balances. ¿Argentina lleva 16 años fracasando, o 17 partidos? Si le ganábamos en los penales a Alemania el mes pasado ¿nos convertíamos en instantáneos exitosos? ¿Y si nos tocaba otro rival en cuartos, y perdíamos con Alemania en la final?. ¿Y si Medina Cantalejo no le daba el penal a Italia, cuando estaba al borde del colapso total contra Australia? ¿Y si en el 90 Goycochea no se iluminaba, o Pumpido no se lesionaba?.
A lo que apunto con este catálogo torpe e incompleto, es a que si bien las diferencias finales son abismales, también son muy frágiles. La historia, ahora irrevocable, fue incierta en muchos momentos. ¿Qué Heinze no marcó bien una jugada? ¿Y como marcó a Brasil el equipo completo de Bilardo, en el 90? ¿Es mas sólido el equipo del 2006, que no perdió ningún partido, que hizo 11 goles y recibió 3, que fue eliminado por penales por la selección oficial, o el milagroso equipo del mundial 90, que andaba de sobresalto en sobresalto, siempre a punto de caerse?.
Dicen ahora que somos una selección de segundo nivel, que no para de fracasar. Me animo a decir que no. Creo (y diría que es indudable, si no fuera porque me consta que algunos lo dudan) que estamos en el primer nivel mundial. No salir entre los primeros cuatro sería imperdonable si se jugara con un sistema de liga, todos contra todos. No salir entre los primeros cuatro en un torneo de eliminación, tiene mucho que ver con la manera en que se van definiendo las llaves. Es muy difícil que los cuatro mejores lleguen a semifinales. La probabilidad hace que se crucen antes. Y el fracaso, entonces, no puede atribuirse a la mediocridad. Alguien tiene que perder. Por eso se utiliza el sistema de penales. Es la manera mas rápida de definir un ganador y un perdedor.
No tenemos que caer en la confusión de la grandeza histórica y la grandeza actual. El criterio mas acertado a seguir para establecer jerarquías actuales es, me parece, el potencial. Los jugadores que pueden ser convocados. Ese es el único criterio objetivo. Lo demás, lo ganado, el pasado, no es mas que un indicio, un criterio indirecto. Una reducción a números de lo realmente sucedido. Y este criterio histórico se hace impreciso hasta la total obsolescencia cuando lo que se mide son los méritos en campeonatos del mundo.
Veamos como funciona esto: Podemos decir que hace 16 años que no somos finalistas. Para la vida de cada uno de nosotros, es una enorme porción de tiempo. Ahora depuremos la idea. Solo en 5 meses de esos 16 años se han jugado campeonatos del mundo. La racha de fracasos de Argentina abarca, entonces, 17 partidos.
Vamos a ver dentro de 5 o 10 torneos, como se recuerda esta racha. Y si se recuerda, o sucede como con Brasil, ahora que la eliminación en cuartos del equipo que armó Parreira pesa mas que la racha de 24 años sin titulos ni finales que el mismo técnico ayudó a quebrar en 1994.
Mientras tanto, mientras esperamos que se produzca ese paso de una enorme cantidad de años y una pequeña cantidad de partidos, caminamos por la cuerda floja, y cualquier pelotazo que en lugar de rebotar en el palo se meta en el arco, nos puede hacer caer para cualquiera de los dos lados, y convertirnos, instantánea e irremediablemente, en forjadores de aureos e inmortales éxitos, o en despreciables, inmundos e irredimibles fracasados.

Ezequiel Acevedo

Wednesday, July 12, 2006

¿Gronduda?

Por ahora son todos rumores acerca del futuro técnico del seleccionado. Se barajan diversos nombres desde los medios, pero ninguno en concreto con serias aspiraciones de calzarse el buzo más preciado. En qué pensará Grondona por estos instantes: ¿lo banco a José cuatro años más? o ¿me la juego por el "Narigón"? o ¿si probamos con Diego? y así sucesivamente. Al margen de la danza de técnicos mediática, Argentina necesita urgente un golpe de efecto. Focalizar el objetivo en Sudáfrica (claro está, con la exigencia, si señores, con la exigencia de ganar la Copa América de Venezuela 2007 y los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, para mitigar el desprestigio a nivel internacional) y consolidar un grupo de buenos futbolistas, pero con un técnico a la altura de la circunstancia mundialista. Ojalá que el "Padrino" contemple estas cuestiones y recuerde las añoradas gestas del ´86 y del ´90. Puede interpretarse como lobby, postulación o como quieran llamarlo; el deseo (creo que de todos los futboleros) radica en un seleccionado nacional con firmes posibilidades de llegar al último partido.
Matías Isola

Sunday, July 09, 2006

Campeón

El título lo dice todo, nada más, nada menos. Con justicia. Pasando uno de los grupos más difíciles del mundial. Con suerte en octavos (como se debe tener en un mundial), goleando en cuartos, dandonos una lección en semi y ganando como equipo la final, que es cierto, Francia la jugó mejor. Pero esto no es un campeonato moral, subjetivo, donde existe la justicia, como muchos quieren pregonar. Esto es objetivo, en el fútbol no existe la justicia y que exacta esa frase que tiró Bilardo cuando terminó el partido: "estoy cansado de los campeones morales".
Felicitaciones a Italia, a Cannavaro, Buffon, Tony, Gattuso, en fin, a sus once guerreros.
Así se gana un mundial en la actualidad, con once guerreros. Era más lindo antes? Puede ser. Pero ahora es lo que hay. Nos adaptamos?. O seguimos mirando las finales por televisión?.

Friday, July 07, 2006

A bajar el copete

Las estadísticas marcan que Argentina es cuarto en distintas variabales de este rubro: tabla general, goles a favor, presencias en mundiales y varias más.
Espero que esto sirva para mitigar el exitismo que genera la selección.
Yo propongo bajar el copete, empezar a respetar a los rivales, como a México y a Holanda y a Portugal y Francia, dos que están por encima nuestro, por citar ejemplos. Reestructurar muchas cosas, desde la forma de juego (que evidentemente no nos da resultados), hasta lo dirigencial, aunque esto último es prácticamente imposible, ya que el Rey no se va hasta que Dios se lo lleva.
Esto último respetando el talento inigualable de nuestros cracks, pero aggiornandonos a como se juega actualmente. Eso si queremos estar de nuevo entre los grandes.
Y quiero dejar algo en claro, mi pensamiento no es todos atrás y jugar de contra, a mi me gusta el juego lindo, pero con equilibrio, repito: jugar lindo no es jugar bien. Quiero que mi equipo juegue en campo rival, pero equilibrado a la hora de defender, no un equipo descompensado.
El ejemplo claro, más bien los dos ejemplos claros en el fútbol argentino son Boca y Vélez, que no brillan, pero que te inclinan la cancha y que defensivamente son sólidos, defendiendo desde el primer delantero hasta el primer defensor. Esa es mi idea de juego. Perdón que insista, pero me tengo que defender ante quienes me tildan de persona que pregona el juego defensivo. Hecha la aclaración me retiro, como dice el Mariscal, con un abrazo de gol.

Wednesday, July 05, 2006

Lástima

El Bambino anunció, hace un mes, con pompa, su incorporación como DT a Quilmes, hoy, sin haber dirigido una práctica, renunció. Volve Bambi volvé. Un ppomelo.

Bilardo: Anécdotas

Olarticoechea iba por la autopista cuando de repente se le pone al lado una coupé fuego plateada.
Era Bilardo, quien con señas le indicó que baje a la calle.
Bajaron los dos del auto, Carlos agarró un pedazo de ladrillo y le dibujo una cancha, le explico por donde quería que juegue y el Vasco no tuvo más remedio que aceptar.
Otra vuelta estaba dando la charla táctica antes del partido, cuando de repente se quedó callado y con los ojos cerrados, se había dormido, Carlos! grito Diego, abrió los ojos y siguió dando la charla como si nada. Recuerde el lector o sepa que Bilardo no dormía antes de los partidos, analizando al rival en vez de conciliar el sueño.

PERSONAJES

Además de Bilardo, el Bambino y otros tantos, tenemos en nuestro fútbol otro, como es Ramaccioti, el DT de Belgrano.
En una concentración, en pleno restaurante del hotel, gritó: Olave! y acto seguido le revoleó un plato, que el arquero atajó.

CORTINA DE HUMO

Obviamente que el objetivo primordial de los medios es vender, eso está mas que claro. Lo mismo sucede con las publicidades de diversas firmas. Pero por favor, dejen de generar un clima falso de conformismo. El seleccionado no se metió entre los cuatro mejores del Mundial, y ese dolor no puede ser mitigado bajo ningún punto de vista por mensajes insulsos. Sin caer en el exitismo o etremismo, Argentina decepcionó (no es lo mismo que decir fracasó) por el potencial que había demostrado en algunos tramos de la competencia. Seguramente que el argentino por esencia peca de triunfalista. El ejemplo cabal radica en que por lo general se considera al seleccionado como el mejor del mundo (exceptuando Brasil, por supuesto) y deposita en sus jugadores presión y esperanza en partes iguales. Dicha confusión genera a su vez duros golpes y peores frustraciones. Pero también es cierto que había material como para haber llegado más lejos.
En definitiva, la eliminación continúa en proceso digestivo. Harán falta varias semanas para terminar de olvidar (cómo ayudaría el inicio del Apertura). Eso sí, no engañen con anuncios que derrochan optimismo, porque, claro está, nadie discute la transparencia, responsabilidad, honorabilidad, dignidad y todo el resto. De esto último nadie duda, al contrario, enorgullece.
Matías Isola.

Monday, July 03, 2006

MUNDIAL

Se nos terminó. Antes de lo deseado. Una vez más.
Tristeza, bronca e impotencia, estos tres estados de ánimo se repiten por cuarta vez consecutiva.
Es difícil hacer un análisis frío, la calentura no baja, da bronca ver a Pekerman riéndose en la conferencia de prensa diciendo que hicimos un buen mundial, cuando dimos un paso más en el proceso de alejamiento de los seleccionados denominados grandes.
El análisis recalca errores, con la finalidad de que estos queden en evidencia, para que eno se repitan en el futuro.
Le agradecemos al equipo devolvernos expectativa, ilusión. Por momentos se jugó un fútbol de alto vuelo, lindo y bien, recordemos, como dijo Burru que jugar solamente lindo no es jugar bien. Pero también hubo impericias, que nos llevaron a volvernos a casa antes de tiempo.
Había que meterse entre los cuatro, aunque sea, para recuperar prestigio, para revalidar el título de grandes. Faltaban nueve minutos para ganar el partido. El centro por la derecha, donde no hubo un lateral por ese sector, el central izquierdo que una vez más pierde la marca, el lateral izquierdo que no cierra, afuera. Esta jugada, la del gol Alemán, grafica impecablemente un error que se repitió a lo largo del torneo, que fue señalado por los especialistas una y otra vez y que nos terminó dejando afuera.
Falta de muñeca del técnico para aguantar en esos nueve minutos que quedaban y pasar es lo primero que se me viene a la mente en este momento. Inconciencia total a la hora de defender el resultado que nos depositaba entre los cuatro y nos permitía aunque sea, jugar hasta el sábado que viene. Estuvimos a nueve minutos de pasar a semifinales.
Pero es fácil hacer leña del árbol caído, no quiero seguir analizando los horrores tácticos.
Pensemos a futuro. La selección debe estar a cargo de un estratega, detallista, obsesivo, para que no nos pase en un mundial, que es un torneo corto, lo que nos pasó, quedarnos afuera por nueve minutos.
Pekerman anunció que se va. Bilardo o Basile me parecen las dos personas más capacitadas para calzarse el buzo.

Los partidos:

Con Costa de Marfil:

El equipo jugó bien, ganando, sin sobrarle nada, demostrando por momentos peligro en ataque y solidez defensiva, o sea, buen fútbol. Sobre el final terminó metido en un arco, pero es lógico, el rival a veces te empuja y éste fue uno de esos casos.

Con Serbia y Montenegro:

El partido ideal, perfecto, soñado. El equipo fue una máquina. No hay que desmerecer al rival, si bien los otros dos le ganaron no le metieron seis. El mérito fue del equipo. El mejor gol del mundial. Verlo a Messi haciendo un gol y un pase gol fue gratificante.

Con Holanda:

Jugaron varios suplentes. Estuvieron a la altura de las circunstancias. Se jugó mejor que ellos aunque fue un partido relajado. Faltó definición.

Con México:

Parejo. Complicado. Un rival que planteó un partido brillante desde lo táctico. Empezó mejor México, Argentina terminó mejor. Gol de otro partido. Actitud.

Con Alemania:

Jugamos un poco mejor. Generamos poco peligro, pateamos poco al arco. Ingenuidad en el gol de Alemania. Arbitro bombero. Lotería (lotería). Afuera.

Los jugadores:

El Pato:

Gran mundial. Bien arriba. Tapó pelotas clave. No mandó fruta. Igual creo que en la selección no tiene el aura que tiene en Boca. En Boca no se lesiona, en Boca ataja penales y Boca sale campeón. Dios no ser Argentino. Dios ser de Boca.

Burdisso:

No es cuatro. Hizo lo que puedo. Bien en defensa.

Ayala:

El mejor defensor del mundial. Un grande.

Heinze:

Buen tipo. Bien los dos primeros. Se come el gol con México, casi se come otro. Pierde la marca contra Alemania, Sorín no llega y gol. Afuera.

Sorín:

Mal mundial. Fue en ataque, pero nunca volvió. Odonkor lo bailó en el último partido. Una lástima. Desconocido.

Mascherano:

Por momentos un león. Por momentos desorientado.

Cambiasso:

Igual que Masche, a veces bien, otras mal. No agarró la manija del equipo como él sabe. Me quedo con que fue el último intérprete de la obra maestra que fue el mejor gol del mundial.

Maxi:

La Fiera. Por izquierda, por derecha, por el medio. Marca, sacrificio. Goles. Ojalá hubiera dos o tres Maxis en el equipo. La revelación. El mejor.

Riquelme:

Tómelo o déjelo. Yo lo dejo. Abusó de la pausa, que es lo que supuestamente l epidió el técnico, nunca buscó el arco, no le pegó de afuera, cuando estuvo mal físicamente seguía en la cancha y cuando más se lo necesitaba, en el último partido, lo reemplazan, porque el tipo estaba cansado.
Intenté por todos los medios no caerle encima, no criticarlo así, pero es imposible. Basta viejo.

Saviola.

Bien los primeros dos partidos. Después se diluyó.

Crespo:

Tres goles en cuatro partidos, Ayudó en la marca. Se tiró atrás para asociarse. Buen Mundial.

Scaloni:

Bien el partido que jugó. Podría haber jugado con Alemania.

Palacio:

Poco tiempo. La tuvo. Cumplió.

Messi:

Desequilibrante, aportando aire desde el banco. Le falta par jugar el partido entero.

Carlitos:

Una bestia. De suplente y de titular, volviendo locos a los rivales, ayudando en la marca. De lo mejor.

Lucho:

Mal mundial.
Milito:

Bien arriba y abajo. Bien con la pelota.

Cufré:

Bien en la marca.

Cruz:

Se tiró atrás para asociarse. Estuvo muy solo arriba. Bien. Merecía jugar el mundial.

Franco:

Sin responsabilidad en el gol de Ballack. No nos salvó en los penales. No era su obligación.

El técnico:

Aciertos y errores:

Les dio libertad a los que saben para jugar, los puso en el momento indicado. L dio la titularidad a Maxi, ante la desconfianza general, también a Saviola y al Pato.
Creo yo, que le falta conocimiento táctico. Cosas básicas. Cuatro que no es cuatro. Doble cinco que no se ensambló bien. Una incondicionalidad increíble hacia Riquelme, no lo sacó cuando lo tenía que sacar, lo sacó cuando no lo tenía que sacar y no lo puso a Aimar en ese momento. No lo puso a Messi contra Alemania, cuando el partido estaba para aguantar y liquidarlos, con Carlitos y Lionel arriba. Y finalmente la jugada que grafica la eliminación, centro desde la derecha, donde no hay nadie que marque, Heinze (otro error) pierde la marca. Afuera. Los intérpretes son los jugadores. Pero el director de la orquesta debe acomodar bien las piezas. No pudo. No supo. Había que aguantar nueve minutos, embarrar el juego, ponerlos nerviosos, tenerla más, los cuatro de atrás no se tenían que mover. Básico. Lamentable.

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FUTURO:


Creo yo que estos son los técnicos que están capacitados para dirigir el seleccionado:




BILARDO:

Yo, aunque todos me digan que estoy loco, propongo a Bilardo para dirigir la selección y fundamento:
Técnico que nos llevó a las dos últimas finales del mundo.
Algunos dirán, tuvo a Diego. La respuesta: sí es verdad, pero Diego tuvo malos partidos, en el 86 incluso y jugando en una pierna el mundial del 90, hasta el punto de errar un penal contra Yugoslavia que remendó Goycochea y nos permitió avanzar de ronda. En esos momentos en los que Diego no aparecía, la muñeca del técnico, el conocimiento obsesivo y detallista del juego, de su equipo, del rival y de sus propios jugadores, fue lo que nos hizo llegar a las finales. Claro está que como decían los romanos “los dioses deben estar de tu lado”, sobre todo en un mundial, como en el 90.
Bilardo fue el primer técnico en implementar la línea de tres, todos se le rieron, fue el primero en vislumbrar que la clave del juego estaba en el mediocampo, todos se rieron, hoy todos lo imitan. Por lo general se asocia el últimamente práctico pero detestado 4-4-2 a Bilardo y el equipo del 86, para información de los que no se gastan en investigar un poco, formaba con una línea de tres (Ruggeri, Cucciufo y Brown), un volante central (Batista), dos carrileros (Enrique y Olarticoechea), dos volantes ofensivos (Burru y Giusti), Diego de media punta y Valdano de nueve.
En el 90, con un equipo más limitado, la disposición fue parecida, cambiando algunos intérpretes. Se agregaron Troglio y Cani, por destacar a dos y el gran Goyco.
En el libro Mi visión del fútbol de Macaya, se resume el pensamiento de Carlos en una conferencia que el dio, fundamentalmente resalta la predisposición del jugador para jugar donde se le pida y esto en base a que desde las inferiores se le enseñen todas las variantes, a saber pegarle, a saber hacer un buen pase, a saber marcar, a que sea completo. Marcando el punto en esto, difícilmente un equipo conformado por once jugadores con estas características sea superado. Por eso yo me vuelvo loco cuando me dicen que Riquelme está para hacer la pausa, que Riquelme no puede marcar, que Riquelme es un distinto, no me jodas viejo, marcá, tiráte, pégale al arco, se más vertical, ayudá a tu equipo si no agarras la pelota, no nos faltes el respeto a los hinchas viejo. Ejemplos de distintos con sangre: Matthaus, Gullit, Diego, de los viejos tiempos Moreno y tantos más
El delantero debe ser el primer defensor, todos deben marcar y luego sí, los habilidosos deben jugar, con libertad, seguro, y los no habilidosos también, pero el fútbol es ataque y marca, ambas cosas. Jugar lindo no es jugar bien, repito.
A mí me encanta el juego ofensivo, pero si no raspan todos no sirve, los ejemplos son claros. El último equipo de Boca, te inclinaba la cancha pero desde Palermo, pasando por Insúa y siguiendo hasta abajo se te tiraban el piso. El último Independiente campeón jugaba lindo pero se mataban en la marca, te comían, tocaban y te rompían el arco. Así también Vélez, el equipo más práctico que vi en los últimos tiempos.
En fin, ese es más o menos el pensamiento de Carlos, que personalmente creo que con los jugadores que tenemos para la selección puede transformarse en un equipo invencible.
El único ejemplo que rescato en éste último equipo de Pekerman es Maxi Rodríguez, marca, juego, pegada, por izquierda, por derecha. La Fiera. Imaginen un par más en el equipo y ni hablar si todos son así.
Claro que es imposible, los jugadores no son máquinas, el tema es intentarlo, y se puede.
Jugadores de esos nos sobran, en el poco y mal valorado medio local incluso, Castromán es el fiel ejemplo.
Yo no propongo el juego defensivo, insisto, espero que haya quedado claro, adoro a los jugadores como Zidane, como lo fue Garrafa, como Capria, a Insúa, a Gracián, etc, pero con responsabilidad, porque las individualidades pueden ganar un partido pero no un campeonato. Diego le ganó a los Ingleses, con Uruguay jugó mal y ganó el equipo, con Alemania jugó mal y ganó el equipo. En el 90 jugó mal y el equipo llegó a la final. Que no se desprecie al equipo.
Últimamente escuché varias veces que Bilardo es un técnico fracasado. Increíble, lo que ganó con Estudiantes, con la selección, el enunciado no resiste el análisis.
Otro argumento es que está loco. Sí, puede ser. Y?. Mejor, así nos divertimos un poco de paso. O Pekerman los divierte?. No jodamos.
Pero bueno, es el punto de vista de quien escribe. Nada más.

BASILE:

El Coco es conocedor de la selección, es un líder nato, que te da libertad a la hora de atacar, pero que también te exige compromiso a la hora de la marca. Demostró con Racing en el 88 y con Boca ganando todo a nivel de clubes. Demostró con la selección ganando dos copas de América y nos quedó la espina de que el mundial 94 podría haber sido nuestro si las cosas no fueron como fueron. Fue el último técnico que ganó algo antes de la medalla de Oro que ganó Bielsa.

BIANCHI:

Mientras esté Grondona no lo veo. Ya negó el cargo.

GALLEGO:

El Tolo es un ganador nato, donde va sale campeón, le gusta el juego ofensivo, en independiente y en river armó equipos que eran máquinas, pero tampoco le tiembla el pulso a la hora de aguantar con uñas y dientes un resultado. Algunos lo han tildado de defensivo por esto, pero sin entender que el rival juega, que a veces te empuja, que te supera, entonces, tenés que estar capacitado para enfrentar esos momentos. El Tolo sabe.

OTROS:

Creo que Ramón es buen técnico, pero le falta formarse más en otros clubes, manejar urgencias, sin tener todo servido en bandeja, dirigir algún otro equipo.
De Ruggeri simplemente creo que no está capacitado.
Nombro a estos dos técnicos porque son los que suenan en los medios de prensa.

Juan Manuel Molina.

TAN LEJOS Y TAN CERCA

Si bien es cierto que en una Copa del Mundo, se requiere de una importante carga azarosa, es indudable que el margen de error puede achicarse considerablemente. La reciente eliminación argentina en tierras germanas merece un análisis profundo, y por qué no, enriquecedor: por un lado, el desarrollo mismo del juego (tanto en tiempo reglamentario como así también en el suplementario); y por otro, los disparos desde los doce pasos.
Se habló mucho del rendimiento del equipo de Pekerman a lo largo de la competencia. El conjunto ilusionó, motorizó esperanzas considerables de llegar al domingo 9 de Julio a Berlín. Con un alentador arranque en los dos primeros partidos y con alarmas en el choque ante México. De todas formas, por trillado y redundante no deja de ser llamativo. Bien vale la pena realizar una síntesis de lo visto en Alemania. Superando temores asiáticos, se consiguió la clasificación sin mayores sobresaltos, lo cual fue bueno, muy positivo. Con pasajes de notable juego colectivo y el aliciente de la histórica goleada a los serbiomontenegrinos. También se logró superar la instancia de octavos de final, merced a un gol épico, inolvidable. Finalmente, llegó la final anticipada: el local y todo lo que eso envolvía. Ambos conjuntos sabían de antemano que el vencedor se aseguraría prácticamente el acceso a la final (con todo el respeto que merece Italia). El trámite fue parejo, no se sacaron ventajas. Sin ir mas lejos, no se apreciaron demasiadas oportunidades netas de gol, sólo insinuaciones esporádicas. Sin embargo, Argentina encontró la ventaja a través de un impecable cabezazo del enorme Ayala, tras excelente ejecución de Riquelme (córner desde la derecha). Diferencia que tendría que haber cambiado el rumbo del partido, o al menos, modificarlo tácticamente, sobre todo por parte del entrenador nacional. Y así se fueron a los vestuarios, impensadamente, con Argentina arriba en el marcador. Lo cual generaba la estupenda posibilidad de jugar con la desesperación alemana. El segundo tiempo se presentaba a pedir de Argentina, fundamentalmente generando toques cortos, precisos, y por supuesto explotando en la contra. Era alentador el panorama, si considera además que se contaba con intérpretes de lujo en el banco de relevos. La improvista lesión de Abbondanzieri modificó quizá las variantes programadas por Pekerman. Es indiscutible este hecho, pero sí merecen cuestionamientos los dos cambios restantes. El ingreso de Cambiasso habría sido positivo, o saludable, si se efectuaba por Lucho, quien jamás estuvo presente en cancha. Con su extremada displicencia, Lucho transitó el terreno de manera intrascendente. El ex volante de River tuvo poco compromiso con el juego, y demasiado pobre en cuanto a la marca. La salida de Riquelme por Cuchu resultó inexplicable. Justamente, con la diferencia a favor de Argentina y con una decena de minutos por jugarse, se precisaba más que nunca de la tenencia del balón (cualidad innata de Riquelme). La circulación de la pelota se presentaba como algo imprescindible; y quien mejor que Román para hacerlo. Primer error conceptual del técnico. Además, teniendo en cuenta el respaldo incondicional de José para con el ex Boca, resultó hasta cierto punto una contradicción. Por otra parte, la salida de Crespo (gran movilidad y despliegue, sobre todo en el primer tiempo) y el consecuente arribo de Cruz. Esta última modificación generó gran desconcierto, resultó de difícil comprensión. Precisamente, los cambios deben tender siempre a buscar una variante, sustituir una pieza que ya cumplió (o no) por otra, en teoría mejor, o al menos diferente. Nueve por nueve, un referente neto de área por otro. Incomprensible. Machacar o criticar una decisión con el resultado puesto puede parecer pedante o facilista. Pero son detalles que determinan resultados, en este caso una eliminación.
Cuando el partido se extinguía, sobre todo en el segundo tiempo suplementario, la imagen era elocuente: Alemania aguantaba, Argentina aparentaba tener mayor resto (cómo no aprovechar la ventaja de un Ballack estático, vencido). Faltó audacia para introducir a Messi, con su indiscutida destreza y habilidad seguramente habría podido quebrar la resistencia teutona. Eran conocidas de antemano las serias limitaciones de los centrales alemanes. Pero jamás se intentó penetrar por abajo, con paredes y diagonales. Sólo las arremetidas de Tévez (excelente mundial) generaron verdadero peligro en el área local.
En otro orden, no de menor importancia, se ubican los penales. Sin dudas constituye un tema controversial en el ambiente futbolístico. La ejecución desde los doce pasos se cataloga con asiduidad como un hecho fortuito, azaroso. Por un lado, la teoría de la lotería. Por otro, la de la planificación, previsión, preparación, etc. Es real que un equipo con serias aspiraciones debe conllevar un factor decisivo de suerte. Sin embargo, esto último no quita que no se puedan acrecentar o agigantar las chances o probabilidades de organizar con premeditación la ejecución de los penales. El cuerpo técnico argentino, encabezado por Pekerman, desestimó el desenlace que finalmente tuvo el encuentro. No se trabajó debidamente tanto en las prácticas como así tampoco en la preparación anímica pertinente de los intérpretes. Mientras Lehmann tenía en claro la probabilidad de los destinos de los remates argentinos, Franco apeló simplemente a la intuición. No implica esto que la serie se gane inexorablemente con la previa preparación, es verdad. Pero la probabilidad se acrecienta. Entonces, se desprende que faltó trabajo de cara a una posibilidad concreta. Indiscutiblemente, los penales son una opción dentro de una competencia del relieve de un Mundial. La premisa era ganar en los noventa minutos. No se pudo. Tampoco en los treinta suplementarios. Era factible dirimir por penales la llave. No necesariamente se requiere un técnico obsesivo, detallista, perfeccionista o como quiera llamárselos. Es una cuestión de sentido común.
Obviamente, son todas conjeturas. Las cosas pasan o no pasan, en este caso la eliminación argentina en cuartos de final es un hecho lamentablemente consumado. Pero se requiere decididamente evitar en un futuro dejar aspectos y detalles del juego librados al azar. La buena intención y predisposición de Pekerman no se discuten; por el contrario, el equipo generó grandes expectativas, inclusive a nivel mundial. Se retomaron las fuentes y se practicó por momentos el fútbol que atrae al pueblo argentino, que enorgullece e identifica. No se supo cerrar el partido, o al menos sostener el resultado entre uñas y dientes. Los embates alemanes seguramente iban a ser practicamente insostenibles, pero el margen podría haberse achicado. ¿Falta de previsión?¿inocencia?¿negligencia?¿impericia?¿desconocimento táctico?¿mala suerte?. Cualquiera de estos factores pueden haber influido en el impotente final. Es tarde para lamentos, pero demasiado temprano para evitar que suceda en Sudáfrica en cuatro años.
Matías Isola.


BURLAS Y BURLAS

Voy a decir lo mismo que dijo Juan Sasturain hace dos semanas, en una nota en Página 12: Me gusta Francia. Y, ahora que la selección argentina quedó eliminada, quiero que Francia sea el campeón. Y no (solo) porque los franceses nos hayan regalado esa hermosa y legítima alegría que es la eliminación de nuestros vecinos en cuartos de final. Francia es el nombre que ha tomado ahora una vieja historia. Francia, o Zidane. La historia del héroe que regresa cuando todos lo creían derrotado. Cuando los débiles, a destiempo, habían descargado sobre el casi toda la torpeza de sus burlas. Una historia de la que nunca podemos cansarnos. Que abunda en el cine, en la literatura, y que, dentro del deporte, tiene sus mejores variaciones en los regresos maradonianos.
Casi nadie creía en Francia. Ni los franceses. Los periodistas del mundo, los mismos que forjaron el mito del Brasil invencible que acaba de desmoronarse, descargaron sus burlas contra Zinedine, creyendolo acabado. "Vamos a jubilar a Zidane", dijo Marca, de España. Zidane y compañía jubilaron ese día, en materia de campeonatos del mundo, a mas de un español. "Au revoir, Zidane", dijo Lance, la revista brasileña, justo debajo del titulo "Argentina fora", y al lado de una imagen de la torre Eiffel sirviendo de mastil a la bandera de Brasil. Y Zidane, con sus 34 años, y su aspecto de viejo, tan propicios para el papel de derrotado aparente, volvió como un gigante. No le dió chance a los autoproclamados hexacampeones. Los aplastó. Ayudó a que Francia ganara el partido, porque la historia del héroe que vuelve, en su fase final, requiere ineludiblemente del triunfo. Pero la venganza consisitió en la forma en que lo hizo. Es que hay burlas y burlas. Cada pisada, cada sombrero, cada toque regocijante e inesperado, eran una burla mucho mas fina que la intentada por los que, como máxima hazaña, juntan las palabras Zidane y jubilar, o escriben adiós en francés. Zidane contestó de la mejor manera, y escribió, en lenguaje futbolistico, un nuevo capítulo del arte de injuriar.


Ezequiel Acevedo

Saturday, July 01, 2006

Comienza Una Bocha. El objetivo principal es chamuyar un poco sobre nuestro querido juego: el fútbol.
Por ahí se tire algún comentario o algo de básquet o algún otro deporte, pero será ante todo futbolero, que es la materia en la que los dos creadores somos más entendidos.